ANÁLISIS DE UN TEXTO ARGUMENTATIVO
¿Por qué amamos a nuestras
mascotas?
Nuevas investigaciones señalan que los animales de compañía actúan como
figuras de apego: nos brindan seguridad, apoyo y mitigan la soledad.
Facundo
Manes. Neurólogo, neurocientífico y rector de la Universidad Favaloro.
Buck es el nombre de
uno de los animales más célebres de la literatura, aquel perro salvaje de El
llamado de la selva, capaz de dar su vida por el hombre que le brindó amor
aun en los contextos sociales y naturales más crueles. La novela de Jack London
sabe contar cómo John Thornton, el hombre, y Buck, el perro, se convierten en
amigos inseparables.
¿Cómo son posibles relaciones
así? Desde hace varios años, las investigaciones señalan que nuestra
fascinación por los animales de compañía podría explicarse a partir de factores
psicológicos. Una teoría que se ha propuesto es la existencia de la llamada
“biofilia”, que sostiene que los seres humanos tenemos una tendencia innata a
interesarnos por los seres vivos y por los procesos relacionados con la vida.
En este sentido, supone que la mente humana estaría preparada para pensar de
manera diferente sobre los seres vivos que sobre los objetos inanimados. Así,
el cerebro estaría especializado en procesar información vinculada con los
animales. También se considera que tenemos una inclinación a responder de
manera positiva ante los animales pequeños; probablemente esto responde a que
se trata de seres que tienen características perceptuales similares a la de los
bebés y niños humanos. Además, la conducta de ciertos mamíferos, como los
perros y los gatos, se parece más a la de los humanos por sus reacciones
emocionales. Muestra de esto es que muchas veces solemos interactuar con ellos
como si se tratara de un miembro más de la familia. De eso también da cuenta la
novela, ya que lo que diferenciaba a Thornton del resto de los amos de Buck era
que trataba a sus perros como verdaderos hijos.
Ahora bien, podemos
tener una predisposición biológica para atender a los seres vivos, pero sin
dudas nuestro afecto por las mascotas responde en gran parte a motivaciones
sociales. Los seres humanos somos básicamente seres sociales, por lo tanto, necesitamos
relacionarnos con otros. De hecho, la mayoría de las personas considera que sus
mascotas son una compañía, es decir, parecen contribuir a satisfacer nuestra
necesidad de conexión. En relación con esto, numerosas investigaciones muestran
que las mascotas actúan como figuras de apego, esto es: proveen sentimientos de
seguridad cuando nos sentimos amenazados, brindan apoyo social y disminuyen los
sentimientos de soledad.
Sabemos que las
relaciones sociales son clave en la salud y en relación con nuestro bienestar.
Tener mascotas también se asocia con estos beneficios. Diversos estudios
revelaron que tener mascotas ayudaría a reducir el estrés y es beneficioso para
el bienestar físico, social y emocional de los seres humanos. Se ha observado
que la interacción positiva con los animales incrementa la oxitocina, hormona
relacionada con el establecimiento de vínculos sociales y el apego, y reduce el
cortisol, hormona relacionada con la respuesta de estrés. Sin embargo, es
necesario profundizar las investigaciones sobre los efectos de las mascotas
sobre la salud y el bienestar.
No sólo los seres
humanos nos beneficiamos de la presencia de las mascotas, sino que este vínculo
parece tener efectos positivos también para el animal. Varios estudios sugieren
que un lazo positivo con humanos se relaciona con menor estrés y mayor calidad
de vida de las mascotas. Tal es así como Buck, en el clásico relato de Jack
London, recupera su fuerza gracias al amor del hombre y se mantiene apartado de
la vida brava mientras vive con él.








No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.