GÉNEROS DISCURSIVOS:
La sociedad elabora para cada actividad humana formas discursivas
típicas, que presentan una estructura común (el modo en que se organiza el
discurso), determinados temas (aquello de lo que se habla), un estilo
particular (las palabras o frases que se emplean).
Estos tipos
discursivos relativamente estables se llaman géneros discursivos.
Son “géneros” porque
presentan características generales o comunes. “Estables” porque mantienen esas
características durante un tiempo. Y “relativamente estables” porque cambian a
lo largo de su desarrollo histórico.
Existen tantos
géneros discursivos como actividades humanas. Además, para cada uno de ellos,
podemos encontrar variedades. Dentro del género
discursivo periodístico, por caso, se encuentran las crónicas, las noticias,
los editoriales, los comentarios, las entrevistas, las notas de investigación.
Dentro del gran grupo de los géneros literarios pueden distinguirse, los
líricos (prosa poética), los épicos (narrativos) y los dramáticos (obras de
teatro).
CLASIFICACIÓN
De acuerdo con sus ámbitos de circulación, podemos distinguir dos tipos de géneros discursivos: los géneros primarios y los secundarios.
EL TEMA: Se considera como tema al asunto del que trata un
enunciado; es decir, aquello que responde a la pregunta “¿De qué se habla?”. En
cada situación comunicativa se espera que los enunciados traten sobre
determinados temas y no sobre otros.
LA ESTRUCTURA: Cada género discursivo establece un
“esqueleto” textual. Un cuento clásico tiene una introducción, un nudo y un
desenlace; una noticia tiene título, copete y cuerpo principal; una novela
puede tener varios capítulos; una obra de teatro puede tener distintos actos;
una canción está dividida en estrofas; un manual de instrucciones está
organizado en distintos pasos; una ley está dividida en artículos; y así, cada
tipo de enunciado está organizado de una forma particular. A esa organización se
la conoce como “estructura”.
EL ESTILO: Cada género discursivo también está caracterizado por los recursos lingüísticos que pueden aparecer en sus enunciados. Palabras más o menos específicas de un área, por ejemplo, o un lenguaje más o menos cuidado, rimas o no, comparaciones, exageraciones, en fin, toda aquella forma de usar el lenguaje da cuenta del estilo de un enunciado y caracteriza a cada género discursivo.
LA FUNCIÓN: Cada enunciado busca un objetivo y, para
aumentar sus posibilidades de lograrlo, debe tener muy en cuenta quién es el
receptor de ese mensaje. En este sentido comunicativo y social es que se habla
de “la función” de los géneros discursivos. Los enunciados que aparecen en los
libros de Historia, por ejemplo, pueden tener la función de informar y explicar
sobre un determinado momento histórico; los saludos pueden tener la función de
demostrar amabilidad con otra persona; las listas de compras pueden tener la
función de hacer recordar qué cosas deben comprarse; los chistes pueden tener
la intención de causar gracia y generar alguna reflexión; y así, cada género
discursivo está determinado -también- por el objetivo, el ¿Para qué? de su uso.







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